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 Higiene y Cuidados


A veces, quien compra un perro llega a pensar que tenerlo bien significa simplemente darle de comer y llevarlo regularmente a dar algunos paseos. En cambio, hay mucho más: amar al propio perro quiere decir, en efecto, también dedicarle un poco de nuestro tiempo para las indispensables operaciones de limpieza y cuidado, y tener bajo control la eventual aparición de enfermedades.

Por tanto, ambas cosas están en estrecha relación entre sí. Por ejemplo, un perro al que no se le limpien las orejas con una cierta frecuencia, estará expuesto a peligrosísimas formas de otitis. Por otra parte, muchas infecciones cutáneas se deben a que el pelo no está en buenas condiciones de higiene.

Por estos motivos, resulta evidente que el propietario de un perro (y no importa que lo tenga bien y que sea o no de pura raza) debe, ante todo, tener algunos conocimientos prácticos sobre los cuidados que es preciso practicarle periódicamente, así como también unas pocas, pero esenciales, nociones sobre la anatomía del animal y las principales enfermedades que pueden afectar a sus diversos órganos. 

ASPECTO EXTERIOR, CUIDADOS

Para mantener al perro en las mejores condiciones, no sólo de salud, sino estéticas, es indispensable dedicarse periódicamente a las operaciones de limpieza de la capa y de otras partes delicadas, como ojos, orejas, uñas y dientes.

Para la capa es preciso, ante todo, hacer la distinción entre perros de pelo largo, duro y liso. En los primeros dos casos se requiere realizar un arreglo bastante complejo que comprende el trimming, es decir, quitar parte del pelo por exigencias estéticas, y el stripping, consistente en la eliminación del pelo muerto, ya que, como se sabe, durante los dos períodos de muda anual los perros pierden muchísimo.

Tanto el trimming como el stripping pueden, con un poco de práctica, realizarse incluso en la propia casa.

Para los perros de pelo liso todo es más simple, siendo suficiente con una cepillada diaria con el guante adecuado: operación ésta que en los perros de pelo largo debe realizarse con peines que se venden en tiendas especializadas.

Para la higiene de los ojos bastará con la aplicación de algunas gotas de colirio cada cuatro cinco o días. A los dientes es preciso quitarle el sarro periódicamente con un utensilio adecuado mientras las uñas no requieren cuidados particulares: bastar con recortar sólo el espolón con un alicate. La limpieza de las orejas debe realizarse con los consabidos hisopillos de algodón humedecidos.

No hay que olvidarse del baño con agua tibia champú para perros. En el verano será suficiente secar al perro a mano, mientras que durante frío invierno será preciso recurrir a los secadores eléctricos.

ÓRGANOS DEL PERRO

a) Órganos de los sentidos

Vista. El ojo del perro está compuesto de tres membranas denominadas, respectivamente, túnica fibrosa, túnica vascular y túnica nerviosa, por el cristalino, el cuerpo vítreo y el humor acuoso. 

La túnica fibrosa, más externa, tiene una función protectora. La parte anterior, llamada córnea, es transparente y deja pasar los rayos luminosos. La parte posterior es la esclerótica: ésta presenta una abertura que permite el pasaje del nervio óptico.

La segunda membrana (túnica vascular) sigue la túnica externa. En la proximidad de la córnea se vuelve más espesa para formar el iris, y está agujereada en el centro (pupila). La túnica nerviosa está formada por una tupida red de fibras nerviosas, sensibles a la luz, que tienen como centro el nervio óptico.

El cristalino sirve para la acomodación de la vista y se presenta como una lentilla transparente y biconvexa, situada detrás del iris.

El cuerpo vítreo es la masa gelatinosa que ocupa el resto del ojo hasta la retina, mientras el humor acuoso es un líquido transparente que se encuentra delante del cristalino.

¿Cómo ven los perros? Es un problema algo controvertido. Es opinión común que la mayor parte de ellos llega a percibir sólo contornos en blanco y negro. En lo que respecta al campo de visión en algunos perros es muy amplio (ojos a los lados de la cabeza), mientras que en otros, es solo frontal (ojos en la parte anterior de la cabeza). Entre las alteraciones oculares más comunes que pueden afectar al perro deben recordarse el glaucoma (formación de tipo tumoral), las queratitis y las cataratas.

Oído. El oído del perro es muy sensible: en efecto, con respecto al hombre, es capaz de percibir el doble de vibraciones que éste.

La oreja exterior está constituida por el pabellón y el conducto auditivo. El pabellón está compuesto por una capa de cartílago entre dos de piel (la externa tiene abundante pelo). La base del pabellón se apergamina hasta formar el conducto auditivo. 

Al final de éste se encuentra el tímpano, una membrana que envía los sonidos a los huesecillos; de aquí pasan al nervio acústico y, sucesivamente, al cerebro.

Sin lugar a dudas, las orejas son unas de las partes más delicadas del perro. Una de las lesiones más comunes es el otohematoma, o sea, la rotura de los vasos sanguíneos del pabellón, como consecuencia de golpes o sacudidas de las orejas que el perro realiza al rascarse.

Olfato. Está muy desarrollado en los perros. En muchos casos, también sirve para el reconocimiento de los objetos, porque, como se ha dicho, el perro no es capaz de percibir colores. 

El olfato se halla emplazado en las cavidades nasales que están cubiertas de mucosa y comunican con el exterior a través de las fosas nasales. La mucosa olfativa contiene las células sensoriales del olfato, de las que parten prolongaciones que, después de reunirse en un haz, llegan al cerebro.

A veces pueden presentarse alteraciones del gusto como consecuencia de diversas enfermedades, entre las cuales hay que contar la rabia. 

Tacto y sensibilidad. Es posible realizar breves distinciones entre sentido térmico, sentido táctil y sentido espacial. 

El sentido térmico está ligado a puntos bien precisos (puntos de calor y puntos de frío). Temperaturas demasiado elevadas o demasiado bajas producen, en el perro, dolor propiamente dicho. Para defenderse recurre a mecanismos fisiológicos, yergue el pelo, disminuye la circulación superficial, etc.

El sentido del tacto se debe a puntos táctiles muy numerosos: cada pelo es un punto táctil. Los bigotes son particularmente sensibles.

El sentido espacial, por último, consiste en la facultad de determinar el lugar de procedencia de las sensaciones cutáneas.

b) Aparato digestivo, circulatorio, respiratorio, urinario y locomotor.

Aparato digestivo. Está constituido por faringe, esófago, estómago, intestino, hígado y páncreas.

La función de este aparato es la de introducir las sustancias alimenticias y, después de una compleja elaboración, hacer que penetren en la sangre, que será la encargada de distribuirlas por todo el organismo.

El aparato digestivo puede considerarse como un largo tubo que comienza en la cavidad oral y termina en el ano. Todas las vísceras huecas están compuestas de un estrato interior (mucosa) provisto de varias glándulas secretoras, de un estrato muscular y de un tercer estrato, denominado serosa, que va desde el diafragma al recto. A diferencia de lo que sucede en el hombre, la digestión del perro no comienza en la boca, sino directamente en el estómago, a donde llega en trozos relativamente grandes.

Resultan numerosas las enfermedades que puede afectar el aparato digestivo del perro. Recordemos la estomatitis(infección en la boca), la faringitis(inflamación debida a un enfriamiento o a la ingestión de cuerpos extraños) y las úlceras gástricas y duodenales, que con frecuencia se deben a envenenamientos.

Aparato circulatorio. Su función consiste en la distribución, por todo el organismo, de las sustancias nutritivas, en recoger los productos desecho y transportar oxígeno. El aparato circulatorio está estrechamente ligado al respiratorio y al digestivo. Del primero recibe oxígeno, del segundo, sustancias alimenticias. Los principal componentes del aparato circulatorio del perro son el corazón, las arterias, las venas y la sangre. También los perros sufren, con frecuencia, de trastornos cardíacos, como palpitaciones hipertrofia del corazón, enfermedad ésta muy difundida entre los ejemplares que realizan grandes esfuerzos. La anemia, variación de los elementos funcionales de la sangre, a menudo está provocada por la verminosis.

Aparato respiratorio. Sirve para introducir oxígeno en el organismo y expulsar anhídrido carbónico. Las dos fases de aspiración y espiración están facilitadas por el movimiento de las costillas que, a su vez, son accionadas por los músculos. La frecuencia de los movimientos respiratorios de un perro en condiciones de reposo es 20 al minuto. Aumenta, naturalmente, al intensificarse la actividad física y durante la digestión, mientras que disminuye con la edad. 

El aparato respiratorio, además de las cavidades orales y nasales, comprende la laringe, la tráquea, los bronquios y los pulmones. Las principales enfermedades que pueden afectar a estos órganos son la laringitis (causada, generalmente, por enfriamientos), la bronquitis, la broncopulmonitis catarral y la pleuresía. 

Aparato urinario. Es el responsable del recambio hídrico del organismo y del proceso de eliminación de las sustancias de desecho solubles en agua.

Comprende los riñones, el uréter, la vejiga y la uretra. Los principales trastornos consisten en la hiperemia (congestión de los riñones), la cistitis (inflamación de la vejiga) y los cálculos renales. 

Aparato locomotor. El aparato locomotor responsable, como lo dice su nombre, de todos los desplazamientos y movimientos del perro. Los tejidos que componen los órganos de locomoción son: el tejido conectivo (tendones), el tejido cartilaginoso (esqueleto del embrión, de la nariz, de la tráquea, del pabellón auricular, revestimiento en las articulaciones), el tejido óseo (esqueleto), el tejido muscular, bastante elástico, y el tejido endotelial (cavidad sinovial de las articulaciones y endocardio).